No copy

trucos blogger

martes, 27 de septiembre de 2011

Nappeun Namja Capítulo 03

Título: Nappeun Namja
Autora: Jeannelok
Grupo: Mblaq
Género: ¿Thriller? XD
Rating: +16 (por si acaso se me va la pinza)
Comentarios: En este fic Mblaq no es un grupo famoso. Es una banda que toca en locales y tal, así que obviamente los chicos NO son ídolos.


.:*~*:._.:*~*:._.:*~*:._.:*~*:._.:*~*:._.:*~*:._.:*~*:._.:*~*:._.:*~*:.

Al fin lograron entrar en el parque de atracciones y se dirigieron a la primera para que vieron para pedir algo y sentarse en un banco a comer. A pesar de que no estaban en verano, hacía mucho sol y enseguida él se quitó la chaqueta, acalorado. En cuanto lo hizo, un montón de miradas se posaron en él y Min Young no pudo evitar echarse a reír.

-Tus dos amigos atraen todas las miradas.

-¿Perdona?-la chica hizo un gesto con la cabeza señalándole los brazos y él se sonrojó nuevamente.

-Mis amigos me hacen bromas sobre mostrarme tanto…-la chica se encogió de hombros, dando un bocado a su comida antes de responder.

-Si hay para enseñar, por qué no hacerlo.-volvió a dedicarle una de sus bonitas sonrisas. Siguieron conversando y se levantaron para dirigirse a las atracciones. Fueron a las más emocionantes y que más vacías estaban, pues las familias se dirigían a las de niños y las parejas a las tranquilas. Gracias a eso no tuvieron que hacer grandes colas para subirse a nada.

Cuando la mañana ya se terminaba optaron por ir a algo más relajado para estabilizar sus estómagos ante de ir a comer. La mejor opción parecía ser la casa del terror, aunque a Joon no acababa de gustarle porque en realidad tenía facilidad para asustarse y gritar. Min Young lo cogió del brazo prácticamente arrastrándolo hasta el interior.
Comenzaron a caminar en la oscuridad, la muchacha acariciando con los dedos las paredes llenas de telarañas falsas. Parecía estar mucho más tranquila que él, así que Joon no se planteó el tener que ser su escudo y se preocupó de no perder su propio orgullo delante de la muchacha.
El primer susto fue el fantasma de una chica vestida de blanco: típico, fácil de esquivar. Sin embargo se agarró con fuerza el pecho que parecía a punto de estallar y se acercó un poco más a la tranquila Min Young.

-Los fantasmas no me dan demasiado miedo…-musitó ella mientras seguían caminando y volvían a intentar asustarlos. Joon abrió la boca y ahogó un grito, diciéndose para sí mismo que no dudaba para nada que no le daban miedo los fantasmas, o al menos la gente que se disfrazaba de ellos.

Varios sustos fallidos más tarde salieron y se dirigieron a comer, aunque él se preguntaba si había sido una buena idea meterse allí dentro para tranquilizar el estómago, porque en realidad a ella lo único que había hecho era alterárselo todavía más.

-Parece que solo hayamos venido a comer.-hizo notar la chica.

Estaban sentados en la terraza de una cafetería, ocultos del sol por una sombrilla. Seguramente a los ojos de los demás parecían otra pareja que había ido allí a pasar un romántico día. La idea hizo sonreír a Joon.
Su siguiente parada decidieron que fuera también algo tranquilo, para no agitar esta vez sus estómagos recién llenados. Se plantaron ante la puerta del laberinto de espejos. Repentinamente, Min Young cambió de semblante. La chica que se había mantenido impasible en el lugar donde algunos incluso salían llorando de pavor, de repente parecía poco convencida. Joon estuvo a punto de decirle que podían ir a otra atracción, no obstante al final ella tomó la decisión y se introdujo allí con paso firme.
Joon notaba que su amiga temblaba ligeramente y se arrimaba ligeramente a él, pareciendo aquello más la casa del terror que la anterior. Comenzaron a caminar y al darse cuenta de que se estaba pegando a él, Min Young decidió separarse de nuevo. Fue así como antes de darse cuenta, estuvieron separados el uno del otro.
Al principio Joon pensó en no darle demasiada importancia, pues al fin y al cabo no era extremadamente difícil encontrar la salida y ella era una chica espabilada, pero al recordar cómo se había puesto en la entrada decidió encontrarla a ella en vez de la salida.
Dio muchos tumbos de aquí para allá, hasta que sus oídos captaron un ligero sollozo y localizó el lugar que le reflejó la figura de la chica encogida sobre sí misma.

-¡Min Young!-musitó alterado al verla. Al escucharle pronunciar su nombre se enderezó automáticamente y se abalanzó sobre él.

-Sácame de aquí, por favor-suplicó en voz baja la chica-. Sácame…odio sentirme perdida…

Obediente, el muchacho encontró rápidamente la salida y les dio la bienvenida un sol sofocante. Un sol doloroso y maltratador que seguía sin cuadrar en esos días de otoño.
Se quedaron un rato en silencio, y finalmente Joon decidió que deberían volver a casa. En el camino la chica no dijo nada, y él prefirió mantener aquella tranquilidad.

Por la tarde el chico no tuvo ganas de hacer nada. Aunque había logrado evadir su mente de lo que quería, en aquellos momentos no se le borraba la imagen de Min Young acurrucada temblando y su voz atemorizada. El tacto de piel contra piel mientras le suplicaba que la sacase de allí le removía el estómago.
Cuando se había aferrado a él temblaba y tenía las manos congeladas.
Se miró las suyas propias, sorprendido. Se había sentido culpable por no saber tratar a la asustada muchacha, distraerla, lograr que se sintiera mejor…Estaba apoyado contra la pared que daba a la casa de ella e intentó pensar que así ella recibiría ligeramente su calor y se sentiría un poco mejor.
La cabeza cada vez comenzó a pesarle un poco más y caérsele hacia el lado. Se estaba quedando dormido allí en el suelo, y finalmente Morfeo ganó la batalla y lo acogió entre sus blandos y dulces brazos.

Joon abrió los ojos de repente y jadeando. Algo, había soñado algo que…Se levantó de pie, preguntándose qué era y comenzando a caminar como un león enjaulado alrededor de la casa. Tenía que recordarlo, eso que le…
De repente pateó algo, una caja. El peluche que había recibido salió rodando de ella y de repente algo pareció iluminarse en él. Agarró el objeto sudando y buscó un botón de él, apretándolo nervioso al encontrarlo.
Una voz salió de él, una voz masculina pero adolescente.
“Te quiero”
Dejó caer el peluche de nuevo al suelo, asustado.
No podía ser.

-Te lo dije.-musitó Soo Ra, dando un trago a su bebida.

-¿Pero quién puede estar haciendo esto?

-¿Cómo quieres que lo sepa? No estarás sospechando de mí, ¿verdad?

-¡Claro que no!-mintió. En realidad sí había pasado por su cabeza la posibilidad, pero enseguida la desechó porque no tenía sentido que ella, justo ella, estuviera jugando a eso con él.

-Solo hay una persona que pudiera tener el peluche…

-Noona, es imposible que haya sido ella, lo sabes tan bien como yo.

-¡No seas tan confiado!

-¡Soy realista!-golpeó con furia la mesa antes de dar un trago a su propia bebida. Se estaba volviendo loco, no entendía qué significaba todo aquello, quién les había enviado el peluche y la bala, y qué quería sacar de todo aquello- Era un niño, ¡un niño! Tener grabada la imagen a fuego en mi mente creí que era suficiente castigo, pero ahora alguien quiere recordármelo a cada segundo…Noona, ¿qué puedo hacer?
Viéndolo tan abatido, Soo Ra se puso en pie y se acercó a él, pasándole un dulce, maternal y cariñoso brazo por los hombros abatidos.

-No dejaré que nadie te haga daño.

-¿Cómo lo vas a evitar, noona? ¿Cómo? Ni siquiera sabemos quién es o qué quiere…

-Pero algún día lo averiguaremos. Quizá es simplemente algún curioso que lo averiguó todo y quiere verte sufrir porque no tiene vida propia y se aburre demasiado.

Joon volvió a su casa sin tener las ideas claras.
El peluche y la bala.
La bala y el peluche.
El disparo resonando en sus oídos, dando en el blanco cuando en realidad nada tendría que haber sucedido. Él le había dicho que no había balas, ¿por qué había mentido? ¿Por qué le dijo entonces que le apuntase? ¿Quería acabar con su vida y no sabía cómo?
No…aquello era una estupidez…totalmente imposible.
Mientras estaba dándole vueltas al problema, su teléfono comenzó a sonar. Tardó un rato en responder porque no lograba centrarse en la realidad. Era Thunder quien llamaba.

-¡Hyung, hyung!

-¿Qué sucede?-preguntó preocupado la escucharlo tan alterado.

-¡Es Seungho hyung! ¡Ha tenido un accidente de coche!











2 comentarios:

  1. Madre mía qué corto se me hizo. La verdad es que cada vez se pone mejor y tengo ganas de saber cómo se desarrollará ese triángulo amoroso y quién es la persona que está tratando de atormentarlo así para vengarse, aunque puede ser la ZP para que no se vaya con la otra.
    Quiero más, nena, quiero más, no me dejes así, jebal XD

    ResponderEliminar