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miércoles, 16 de mayo de 2012

One Better Day 02


Título: One Better Day
Autora: Jeannelok
Grupo: Mblaq
Género: Romance
Personaje Principal: Mir
Rating: Todos los públicos 
Comentarios: Pues... un fic... de nuestro adorable Miru... espero que os guste ^^

-CAPÍTULO 2-

Llamó y colgó al menos tres veces antes de decidirse a hacerlo en serio. Tomó aire y escuchó el tono de llamada, hasta que finalmente la voz le respondió al otro lado. Ha Eun sonaba mucho más relajada que el día anterior. Sonrió para sí mismo al escucharla, contento con ello. Se decidió a hablarle animadamente también, y cuando quiso darse cuenta llevaban una hora enganchados al teléfono.
Ella le había contado cómo al año de marcharse él, la familia decidió regresar a Seúl pues su padre había encontrado otro trabajo. Las cosas después se complicaron, pues su madre se enamoró de otro hombre y se fue con él así que ella y su padre comenzaron a intentar resolver los problemas como pudieron.
Luego prefirió que él le contara cómo era su vida de famoso, el chico le mencionó lo triste que se había quedado cuando fue a verla al pueblo y ella ya no estaba, y que tampoco supieron darle un número de contacto. Incluso le recordó que habían prometido cartearse y que duraron unos meses, pero él comenzó a estar tan ocupado y a dormir tan poco que al final esa promesa había quedado en nada.
Rieron, dijeron bromas, también se pusieron serios. Fue una hora que se pasó rápido, y quedaron para tomar algo al día siguiente, aunque ya le advirtió que él no tenía demasiado tiempo.

La grabación de la canción fue perfecta. Las fans gritaban enloquecidas, aunque lastimosamente estuvieron a punto de llevarse un premio y lo perdieron ante otro grupo. Sin embargo, estaban acostumbrados a aquella situación y no pensaban decaer. Después fueron a grabar un programa de variedades, del cual salió hecho polvo de hacer el tonto y chillar. Aunque sabía que a la gente le gustaba, realmente lo hacía sin querer, porque se ponía nervioso y aquella era su manera de reaccionar.
Pero Mir estaba cansado. Llevaba dos días seguidos grabando sin descanso. Tenía ganas de tirarse sobre la cama y dormir durante al menos media hora, sin embargo sabía que no podía ser.
Obviamente no se iba a quejar a sus compañeros, quienes estaban quizá igual o peor que él. Simplemente se dejaba llevar cuando comenzaban a grabar se le iban todos los males y disfrutaba como el que más.
En ese preciso momento llegaban a un estudio para grabar una sesión de fotos. Cuál fue su sorpresa cuando al entrar y saludar a la gente, vio que allí estaba Ha Eun. La chica sonrió ampliamente al verle y corrió hacia él para saludarlo. Escuchó a sus amigos reírse por lo bajo y bromear sobre su amiga, como abuelas cotillas, mientras él los acuchillaba con la mirada.
-¿Qué haces aquí?-le preguntó el muchacho, abriendo los ojos con sorpresa.
-Voy a trabajar de modelo…o algo así. No te lo dije el otro día al teléfono porque no era seguro, lo siento… Fue el fotógrafo del otro día, él me lo propuso…-podía entenderlo. Ha Eun no era una chica preciosa o llamativa, pero sí sencilla, mona, agradable a la vista. Había escuchado varias veces que a aquel fotógrafo le gustaban aquel tipo de muchachas, pero que no solía hallarlas.
-¿Estás segura de esto?
-Bueno, no serán grandes trabajos pero…mientras me lo pidan y me pague, ya me está bien.- fue a preguntarle si tanto necesitaba el dinero porque aquel mundo era mucho más duro de lo que ella podría llegar a imaginar, sin embargo prefirió ahorrárselo al ver su brillante sonrisa.
Justo en aquel momento le llamaron.
-Yo estoy en el estudio 4.
-Yo en el 6, ¿quieres que tomemos algo al terminar?
-¿Puedes hacer eso?-preguntó Ha Eun, retirándose detrás de la oreja un mechón rebelde.
-Podríamos…bueno, quizá la idea no te guste, pero vente con nuestro equipo a cenar después y así nadie podrá soltar rumores extraños de ningún tipo.
-Eh…pues si os parece bien…
-¡Perfecto! Cuando acabe te llamo, ¡espérame, eh!

Cuando terminó la sesión la llamó inmediatamente. La chica le dijo que estaba entada en una butaca frente a la puerta del estudio 4. Fue corriendo a encontrarse con ella y la encontró tomando algo de agua.
-¿Hace mucho que esperas?-le preguntó, saludándola con la mano.
-Bueno…-se encogió de hombros-. Un poquito.
-… ¡Lo siento!-claro, estúpido. No había pensado en la diferencia de horas que había entre los dos. Ella le dijo que no pasaba nada y mientras iban con los demás, le preguntó qué tal le había ido. Al llegar se la presentó a sus amigos, aunque la recordaban de la sesión en la cual apareció de repente, y se fueron todos juntos a cenar.
Ha Eun se esforzaba por relacionare, pero seguía siendo tan tímida como siempre e intentaba estar lo más cerca de Mir posible.
Llegaron al restaurante, la rodilla de tocaba la de él cuando se sentaron. Se dijo a sí miso que debía apartarse un poco y darle espacio a la chica, pero la verdad era que no quería hacerlo.
Le gustaba aquella sensación.
-¿Y cuántos años tienes?-le preguntó G.O. de repente, clavando en ella sus pequeños y oscuros ojos rasgados.
-Los mismos…que Cheol Yong.
-¿Y ya os conocíais?- respondió afirmativamente a Joon- ¿De dónde?-hizo un movimiento de cabeza para recolocarse el flequillo rojizo, interesado por la respuesta.
Sin duda, eran abuelas cotilla.
-Viví en el mismo pueblo que él un tiempo…
-M…Cheol Yong se pone histérico cuando hay una chica alrededor-apuntó el líder del grupo, Seungho, señalándolo con un cubierto, a su lado-, pero a tu lado parece estar más relajado.-ella bajó la cabeza, sonrojada.
-¿Queréis dejar de atosigarla?- pidió el chico a final- No es mi única amiga chica.
-Es la primera que conocemos.-suspiró ante el comentario de Thunder, quien solía mantenerse al margen de todo pero soltar las mejores frases. Sin embargo se dieron por convencidos y siguieron comiendo y dialogando entre ellos.
-…son simpáticos. Parecen buena gente.-musitó ella. Mir sonrió.
-Sí, lo son.

La llevaron hasta casa. Su manager estuvo algo receloso al principio, no obstante al conocerla un poco quedó encantado con ella y le dijo que a ver si volvían a juntarse para cenar alguna otra vez.
Mientras la veía alejarse, el chico sintió que tenía ganas de seguir conversando con ella. Todavía le carcomía el por qué el día de su reencuentro ella estaba totalmente desvalida y rota en lágrimas…

Después de haber estado pensando en poder tener un momento de descanso, les concedieron la tarde libre después del trabajo de por la mañana. Decidió salir a pasear después de comer y llamar a Ha Eun para hacer algo si tenía tiempo libre.
Por suerte (o quizá por desgracia) generalmente no lo reconocían por la calle así que no se preocupaba demasiado. Pero algunas veces, como aquella, una persona gritaba su nombre y de repente le rodeaba un grupo de chicas histéricas tomándole fotos, tocándolo y llamándolo a voces.
No le gustaba aquella situación. La entendía, pero era agobiante y sobre todo, extraña.
La chica no solían fijarse en él. Antes de ser famoso, sus amigas eran eso, amigas, prácticamente hermanas, no podían verle como un chico. Además, nunca había sido demasiado agraciado físicamente. Durante su aprendizaje, ni siquiera tuvo tiempo de ver a nadie que no fueran sus compañeros de grupo. Y en aquellos momentos, después de su debut, le decían que era mono y simpático, pero… siempre se fijaban más en los otros cuatro. No le importaba, demás hubiera sido complicado en todo caso mantener una relación sentimental con otra famosa.
Y sin embargo, allí estaba, rodeado de una decena de chicas diciéndole lo mucho que le querían y lo guapo que era.
Estaba agradecido por eso, era una inyección de ego en su moral, pero a la vez se sentía perdido y agobiado.
Además, no le dejaban avanzar. Estaban obstruyendo el paso a otra gente. Fue a pedirles que se tranquilizaran cuando se escuchó un alarido a sus espaldas y un golpe seco. Se callaron todas, volviéndose a ver qué sucedía. A unos metros se adivinaba alguien tumbado en el suelo. Fue a acercarse, pero sintió que le agarraban la mano para sacarle de entre las fans, ahora distraídas porque iban a socorrer a dicha persona (acaso fueran a cotillear).
Le soltaron cuando se hubo alejado de ellas y vio a un chico muy alto y de hombros cuadrados, señalándole con la cabeza que lo siguiera y echando a correr.
Entonces entendió que era todo una farsa y le siguió. Sabía que era peligroo hacerlo, mas era la mejor opción que tenía en aquellos momentos.
Después de varios minutos se detuvieron, jadeantes. Cuando ambos recuperaron un poco el aliento se miraron y se echaron a reír.
-Gra…gracias.
-No es a mí a quien debes agradecérselo-justo en aquel momento comenzó a sonar el teléfono del desconocido y se lo señaló-. Es a ella- descolgó-. Sí, sigue recto y…ajá. Te esperamos aquí.-y colgó.
El muchacho tenía un acento raro al hablar, y le sacaba una cabeza de altura.
Estuvieron esperándola en silencio un rato, intentando pasar inadvertidos de la multitud para que no le reconocieran. Mir tenía ganas de preguntarle su nombre, o al menos por qué le habían ayudado, pero al verla llegar todo quedó claro.
-¡Qué, pequeño! ¿Te ha gustado mi actuación?- sonriendo ampliamente, la chica se acercó a ellos.
-Oh…ha sido increíble. Gracias, Joo Ri noona.
-Qué manía con lo de noona…-le reprochó en voz baja, revolviéndose el corto cabello oscuro como la misma noche- No veáis qué gracia cuando me he levantado… y he comenzado a decirles “ellos, ellos querían llevarme a u planeta, pero no les he dejado” y me he ido riendo como si estuviera mal de la cabeza.
-Eres increíble- le dijo el chico desconocido-. Si que eres popular entre las chicas, ¿no?
-Eh, aquí donde lo ves, es el súper rapero de un famoso grupo de jovencitos.
-¿En serio? Perdona chico, no estoy muy puesto en música coreana.
-Nació en California, no escucha música de por aquí…-explicó la chica-Por cierto, no sé si os habéis presentado. La súper estrella del rap es Mir-aunque a otra persona se hubiera pensado que se estaba burlando de él, el joven sabía que no era así-, el chico enorme este es Jason. Encantados estáis de conoceros, lo sé.
-Estás muy animada hoy.-le dijo a su amigo.
-Es la primera vez que le veo fuera del trabajo. Y le he salvado la vida. Ahora ya somos amigo, y no cliente-dependienta.
-Eres tonta.
-Y sé que eso te encanta.-Mir los miraba como si fuera un partido de tenis, y estalló en carcajada con aquello último.
-Íbamos al cine dentro de un rato, ¿te apuntas?-le propuso Jason cuando dejó de reírse.
-Yo… ¿puedo invitar a una amiga?
-Ya sabes lo que dicen, ¡cuántos más seamos, más reiremos!

Una hora más tarde, los cuatro estaban sentados en una sala de cine. Era una situación de lo más extraña, pero a Mir le gustaba mucho aquella sensación de quedar con amigos e ir todos juntos a ver una película. Amablemente, Joo Ri y Jason habían ido a comprar las entradas, palomitas y bebida mientras él y Ha Eun se quedaban apartados para que no le reconocieran. Jason le había dejado su sudadera, que le iba enorme, para que se tapara el rostro, por si acaso.
La película era una comedia. Ha Eun se reía suavemente a su lado, mientras que a él se le contagiaban las entusiastas y fuertes carcajadas de los otros dos.
Se esperaron hasta que acabaron los créditos y todo el mundo salió de la sala para irse también. Al marcharse y ser recibidos por el frío helado de la noche, siguieron comentando la película animadamente.
-Yo me voy por ese lado.-comentó Ha Eun en un cruce.
-Te acompañamos hasta el metro.-propuso Jason amigablemente, y en su fuero interno Mir se lo agradeció. Haberlo dicho por sí mismo le sonaba brusco, y si le decía a la chica que la acompañaba temía intimidarla. Además de que vivían en direcciones totalmente opuestas.
Al principio temió que las personalidades de unos contrastaran demasiado, pero el grupo se llevó bien enseguida, y la chica pareció hacer muy buenas migas con Jason, con quien charlaba en aquellos instantes mientras él y Joo Ri se mantenían detrás.
-No estés celoso-dijo de repente la chica. Cuando la miró extrañado, ella se limitó a sonreír y mover la cabeza en dirección a los otros dos-. A él posiblemente le gustes más tú que ella.
-Que le gus…ah, vale. Entiendo.-afirmó también con la cabeza.
-Ah, pero es un ejemplo. No creo que le gustes. Eres…demasiado aniñado para él. Además de que ya tiene un gran amor.
-¿No pasa nada porque me cuentes eso?
-¿Por qué? Si total, seguro que él te lo cuenta en un rato. Va proclamando su vida sentimental a los cuatro vientos. Quería sacarte algún tema, porque íbamos en silencio.
-Vaya, así que eres más simpática de lo que pensaba-ante el comentario, Joo Ri le dedicó una mirada de reproche y le pisó un pie, marchándose con los otros dos indignada- ¡Auch! ¡Eh, era broma!-dijo dando saltos en un pie hasta ellos, avergonzado.
Despidieron a la chica. Mir lo sabía por cuando la habían llevado, que la salida del metro estaba a pocos pasos y no era demasiado tarde así que no pasaría nada por dejarla sola. Comenzaron a caminar de nuevo los tres para regresar cada uno a su hogar.
-Entonces, ¿vivís juntos?
-Así es-respondió Jason-. Cuando Joo Ri llegó a Corea, sin dinero ni un lugar donde quedarse, le propuse que viniera a mi casa.
-¿Sabías Coreano?
-Sí. No hablaba del todo bien pero mis padres me lo enseñaron antes de morir-al escuchar eso Mir se quedó en silencio-. No te pongas así, hace ya tres años desde eso.
-Y entonces, te viniste aquí-asintió con la cabeza-, ¿por qué? Aunque seas coreana, tu vida estaba allí…-llegados a ese punto, sus dos nuevos amigos se observaron en silencio antes de volverse hacia él, suspirar y responderle.
-Vine a buscar a mi hermano. Por eso me reuní con Jason… la historia es muy larga, así que te lo resumiré de momento-de repente, Mir sintió que se metía en tierras movedizas que habría sido mejor no remover-. Mi hermano se vino a Corea hace mucho tiempo, muchos años. Conoció a Jason y bueno… se enamoraron. Todo iba bien, pero justo unos meses antes de la muerte de mis padres… desapareció. Dejó de llamarnos y enviarnos cartas, y Jason nos contactó para decirnos que se había marchado sin decir nada a nadie. Y desde entonces, no volvimos a saber nada de él.
-Y… ¿habéis tenido suerte?-le preguntó, sintiéndose estúpido al hacerlo. Ella negó con la cabeza- ¿Y si no sigue en Corea?
-Es la misma duda que teníamos nosotros pero… hace un año y medio, comenzamos a recibir cartas suyas-le dijo el otro chico-. No hay dirección alguna, y simplemente nos dice que está bien. El sello es de aquí así que… en algún lado debe de Corea del Sur debe de estar.

Mir andaba solo por las calles después de despedirse de Joo Ri y Jason, sin poder dejar de pensar en lo que le habían contado. La historia de Ha Eun…la historia de Joo Ri… y él solo pensando en lo cansado que se encontraba. Se sintió mal por eso, pues por suerte tenía una familia a la cual adoraba y ellos también le querían a él. Estaba haciendo su sueño realidad, recibía el amor de muchísima gente… Se prometió a sí mismo ser más positivo de entonces en adelante, y cuando estaba cerca de casa su teléfono comenzó a sonar. Al sacarlo, en la pantalla brilló el nombre de Ha Eun. Lo descolgó y la llamó, pero se escuchó algo de ruido y ninguna voz. Iba a colgar pensando que quizá había apretado al botón sin querer cuando finalmente se oyó a alguien hablar:
-Por favor… vete de mi casa, no…
-¡Maldita zorra! ¿No dijiste que harías lo que fuese? Me dejaste con el culo al aire…no pienses que te vas a librar tan fácil de esta.-se escuchó el sonido de algo rompiéndose.
-¡Pero me mentiste! Yo no sabía que… el trabajo que querías darme…
-Me prometiste darme todo lo que te pidiera, sin pensar en las consecuencias…
-¡Y tú me mentiste sobre una hermana enferma! ¡Sabes que lo quería hacer por ella!
-¿Me tenías pena?-se escuchó algo más, y el sollozo de Ha Eun, aterrada. Mir corrió desesperado hasta casa. Debía despertar a Seungho y pedirle que le llevara. En coche llegaría mucho más deprisa.
-¡Por favor, te daré el dinero que he ganado hoy, pero vete de aquí!
-No me hagas reír. Me dejaste mal delante de mis amigos y vas a pagar por ello.-Mir colgó y llamó a la policía. Cuando le respondieron, les pidió que fueran lo más rápidamente a casa de la chica y finalmente alcanzó el cuarto de su amigo, despertándole y suplicándole que le llevara también hasta allí.
Rezó porque no le sucediera nada.




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